Las marcas ganan adeptos gracias a internet

Las marcas ganan adeptos gracias a internet

Por supuesto que sí. Si este principio se puede aplicar a los coches, la ropa, la forma de viajar o la comida. ¿Por qué no iba a atribuirse a algo tan extendido en nuestras vidas como lo son los electrodomésticos? Está claro: las nuevas marcas ganan adeptos.

 

 

La compra online facilita la elección

 

En primer lugar, hay que decir que ya es raro el fabricante desde cuya página web no se facilita al usuario la venta online. A todo eso hay que añadir los fabricantes nuevos -que no es que haya muchísimos-, de los que prácticamente se podría asegurar que “nacieron con una web debajo del brazo”. Pero sobre todo, son las webs de venta por internet las que por sí solas ya se puede afirmar que han “alborotado” el mercado. Las hay de todo tipo, por lo que las ramificaciones son inacabables. Hablo de tiendas de electrodomésticos grandes, pequeños, calzado deportivo, literatura, muebles… la casuística es tan extensa como productos hay en el mercado. Y más allá de las especializaciones, las webs más importantes son aquellas en las que se puede encontrar todo tipo de productos, con un gran número de gamas y modelos. El ejemplo más representativo parece obvio: Amazon.

 

La facilidad de la elección de la que hablo se basa en la propia esencia de internet, es decir, en la posibilidad de hacerlo todo desde casa. Es un ahorro, en suma.

 

 

En primer lugar, el ahorro del tiempo que supone ir de una a otra tienda, ya que con un sencillo click se produce ese mismo “desplazamiento”. Ese mismo ahorro de tiempo supone un buen ahorro de gasolina en el caso de que quisiéramos ir de una tienda a otra cuando estas están en las afueras o en otra población. Sigo. Otro de los aspectos que facilitan la elección reside en que el comprador no se ve “obligado” al sentir la presión del vendedor que, no lo olvidemos, tiene prisa y necesidad real de vender. Comprando online desaparece ese problema, al no llegar a la empatía con el profesional. Y ya no hablo de las muchísimas -y estupendas- ofertas que nos encontramos en estas webs.

 

Esto se puede entender como un problema, ya que las preguntas que al comprador le pueden surgir tendrían una más rápida respuesta en formato “vis a vis”. Y al fin y al cabo todavía internet no está tan instaurado en nuestras vidas como para estar capacitados a la hora de prescindir de ciertas cosas. Quiero decir, que necesitamos de manera imperiosa el contacto humano. Y más cuando estamos hablando de productos que requieren desembolsos tan significativos. ¿No os parece? En todo caso, este hecho se va invirtiendo poco a poco… y no tan poco a poco, si atendemos a las cifras que muestran la velocidad a la que se han disparado las ventas por internet en los últimos cinco años.

 

Sea como sea, este es un aspecto del que los fabricantes saben bien que ya no pueden prescindir… ¡y más nos vale a nosotros aceptarlo! No hay más que ver cómo, en otros campos, es absolutamente imprescindible hacer las gestiones en la red. El ejemplo más representativo y que más nos afecta, aunque desde luego no es el único, es hacer un trámite a través de la administración pública.

 

 

La libre intalación de electrodomesticos

 

En resumidas cuentas, que lo que el comprador sale ganando es, indiscutiblemente, el dinero y sobre todo el tiempo ahorrado.

 

Uno de los aspectos que no han variado tanto es la conveniencia de dejar fijados, de la manera más clara y rigurosa posible, los términos de la venta. Ya que toda venta es, en el fondo, un contrato. Algunos de los aspectos que encarecen las ventas están al margen del aparato propiamente dicho. Sobre todo son dos, los aspectos de los que hablo:

 

 

  • El transporte. Porque desde luego no tiene nada que ver el contratar que nos lleven el electrodoméstico en cuestión a nuestra cocina que contratar el transporte hasta el portal de nuestra casa. Por supuesto que el transporte encarece el precio final, pero también es verdad que la probabilidad de que una persona no profesional le haga un daño al producto, en el acto de moverlo, se incrementa considerablemente. Contratando ese transporte nos gastamos un poco más, pero nos ahorramos la paliza… ¡y la posibilidad de estropearlo!

 

  • La instalación. En esto soy mucho más taxativo. Es mejor que nos lo instale un profesional, sin duda. Y de nuevo estamos hablando de una tarifa más cara, pero a no ser que sepamos mucho de instalaciones, nos la estamos jugando mucho. Un mal empalme o una conexión ligeramente deficiente son difíciles de descubrir una vez el aparato lleva tiempo en funcionamiento. Y para cuando lo hagamos, tal vez la máquina ya esté echada a perder, o hayamos perdido un montón de agua o electricidad en el camino. Con un profesional de la instalación, la probabilidad de tener esos problemas, sin llegar a desaparecer del todo, se reducen mucho.


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