¿Existe todavía el gas butano?

¿Existe todavía el gas butano?

Acerca del butano, es muy probable que con el paso del tiempo hayamos perdido información. Antes se sabía más sobre este gas. ¿Por qué? Pues la explicación es tan sencilla como plausible. Simplemente, ahora no se utiliza. Ya está, ha desaparecido de nuestras vidas, y de ahí que no sepamos nada de él. Pero… un momento. ¿Ha desaparecido del todo? Bueno, es posible que del todo, del todo, todavía no. Sobre todo en las casas antiguas y en las segundas residencias, en las cuales todavía tiene mucho predicamento. Veamos un poco más sobre este “curioso fenómeno”.

 

Modelos antiguos

En primer lugar, acudamos a la definición que la misma Wikipedia da sobre el butano. Citando textualmente: “El butano, también llamado n-butano, es un hidrocarburo saturado, parafínico o alifático, inflamable, gaseoso que se licúa a presión atmosférica a -0,5 °C, formado por cuatro átomos de carbono y por diez de hidrógeno, cuya fórmula química es C4H10.”

Seguramente nos hayamos perdido un poco al leer esta frase (yo, desde luego, sí). Pero veamos un par de datos más sobre este gas, así como sobre su aplicación en nuestras vidas. Igual estos ya nos puedan sonar un poco más. Seguimos con la Wikipedia: “Como es un gas incoloro e inodoro, en su elaboración se le añade un odorizante (generalmente un mercaptano) que le confiere olor desagradable. Esto le permite ser detectado en una fuga, porque es altamente volátil y puede provocar una explosión.”

El uso que mayoritariamente se le ha dado es el que nosotros conocemos. Es decir, el casero (¡a los fumadores también les viene muy bien!). Una curiosidad: ¿cuánto pesa la garrafa de butano? Sí, la naranja, la del butanero de toda la vida: pues 12,5 kilos vacía, y más o menos el doble cuando está llena de gas. No sé si os habrá pasado lo mismo, pero yo hubiera dicho que pesaban mucho más.

En todo caso, de entre los electrodomésticos que a día de hoy se venden, los que funcionan con butano son una minoría. Es más, son de segunda mano. En otras palabras, que, con muy contadas excepciones, los fabricantes no tienen en sus catálogos modelos que funcionen a base de este gas. Y la mayoría de estos son (probablemente esto nos lo imaginemos todos) las cocinas que aúnan horno + cocina de gas.

Las clásicas bombonas de butano

¿Cuáles son las principales ventajas y desventajas del butano?

De todas formas, nuestra intuición puede engañarnos ligeramente. Y yo lo admito, muchas de las cosas que estoy leyendo para documentarme a la hora de escribir este post, nunca me las hubiera imaginado.  Por ejemplo, que como decía un poco más arriba, el butano está tocado, pero no hundido. Valga el dato para ilustrarlo: ¡más de un cuarto de los hogares en España tienen electrodomésticos que funcionan con este gas!

Y es que no todo son desventajas. La principal ventaja, la número uno, es que (seguro que esto sí que os lo podéis imaginar muchos de vosotros) es más barato. El no necesitar de una infraestructura de canalización como la que si necesita el gas natural, supone un importantísimo descenso en el gasto. Además, y aunque esto pueda sonar un poco extraño, es más fácil controlar el gasto del butano que el del gas natural, y ello se debe a un factor meramente psicológico.  Como también controlaríamos más la luz si tuviéramos que encenderla con velas en vez de con un interruptor, ¿no? Es mucho más pesado y mucho menos práctico..

Pues lo mismo pasa aquí. El tener que depender de que un señor venga a nuestra casa para disponer de energía es, cuanto menos, bastante engorroso. Por lo tanto el gasto se vigila más. Lo que hace que crezca el ahorro, claro.

El mayor inconveniente reside, por supuesto… en esa misma ventaja. Porque es esa misma  incomodidad la que hace que muchos consumidores se muestren reticentes.

Además, conlleva alguna que otra servidumbre por la que no tienen que pasar el resto de usuarios.  Una de las más importantes es la de la revisión, que por ley debe efectuarse cada cinco años. En sí, tampoco parece mucho más que un pequeño engorro. Sólo que a ese pequeño engorro hay que sumarle un (¿pequeño?) gasto de 68 euros. Y esa no es una cifra única, sino la media del gasto. Y es que puede ir de los 44 a los 122 euros en función de la instalación que se tenga. En todo caso es imprescindible hacerlo por una cuestión de seguridad. Y tal y como sucede con las ITVs de los coches, algunos informes desfavorables se pueden subsanar más o menos inmediatamente, mientras que hay otros que conllevan algo más de tiempo.

Aunque la realidad es que estos últimos suelen ser una minoría. En la mayoría de los casos se trata de la goma que conecta las bombonas con las tomas de gas de la casa. En cinco años no es raro que se deteriore, por lo que en muchos casos, los técnicos que realizan la reparación suelen tener previstas gomas de recambio con el fin de cambiarlas in situ.

 


Artículos relacionados

Las marcas ganan adeptos gracias a internet

Por supuesto que sí. Si este principio se puede aplicar a los coches, la ropa, la forma de viajar o

Las mejores ofertas de 2017

Una vez pasado el ecuador del año, creo que tenemos una perspectiva que ya nos da la posibilidad de realizar

Lo último en los electrodomésticos son los sensores 3D

Los sensores 3D no son otra cosa que un recurso de las máquinas para interpretar las necesidades de lo que

No hay comentarios

Escribe un comentario
No hay comentarios todavía Tú puedes ser el primero en comentar este post

Escribe un comentario

Tu e-mail no será publicado
Campos requeridos*

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies