¿Cuáles son las mejores marcas chinas de electrodomésticos?

¿Cuáles son las mejores marcas chinas de electrodomésticos?

Como primera valoración conviene decir que en este ámbito es todo muy cambiante. China es el país más poblado del mundo, casi un continente en sí mismo, con enormes diferencias económicas, étnicas, lingüísticas, medioambientales y culturales. La realidad de la China central poco o nada tiene que ver con la que podamos encontrar en el litoral. Mientras aquella consta de ciudades mucho más pequeñas -lo de pequeñas póngase entre comillas para el lector español- y mal comunicadas, el tercio oriental está mucho más industrializado y conectado, y ejerce una enorme influencia en el Pacífico. Si bien, ciertamente, el país lleva más de dos mil años unido con unos límites que en poco difieren de los actuales, más aun teniendo en cuenta el enorme tramo de tiempo transcurrido desde sus primeras estructuras estatales. Férreas políticas internas que llegan hasta la actualidad y una necesidad común de defensa contra los invasores del norte han sido eje de su devenir histórico. Esta situación, más allá de la desigualdad que supone, es la que nos encontramos como preámbulo a la hora de explicar las circunstancias actuales.

De entrada, y habida cuenta de su adscripción al llamado Segundo Mundo en tanto que régimen socialista, los productos chinos han tenido siempre un marchamo de inferior calidad que los productos occidentales. Más bien orientados, dado lo accesible de sus precios, a los países en vías de desarrollo, nos encontramos con marcas que son mucho más conocidas en estos países que en los llamados países desarrollados.

En todo caso, su mercado se abre fronteras y cada vez sus marcas nos son menos desconocidas. Hay ejemplos en el sector de la automovilística -Great Wall Motors Co-, financiero –con el poderoso Bank of China-, las telecomunicaciones -siendo China Mobile Ltd, la empresa más grande del mundo en el sector, seguida de Huawei Technologies-.

En el mundo del electrodoméstico, Haier se lleva el pleno al quince. Con una política basada en el desarrollo y venta de productos interactivos inteligentes, se ha convertido en el primer fabricante del mundo en ventas. Aunque en España no es una marca muy conocida, lo cierto es que poco a poco se va abriendo terreno en nuestro mercado, especialmente en el campo de las lavadoras.

Uno de los problemas de esta “marca” de Made in China es de marketing, pues parte de una imagen de desventaja frente a las marcas occidentales. Es por eso que el gobierno chino está incentivando en los últimos años la expansión global de los fabricantes nacionales. Uno de los recursos con los que están compitiendo, habida cuenta de esa imagen a menudo negativa, es la compra de empresas -o divisiones de estas- que les aporten ese plus de confianza de cara al consumidor occidental. Estamos hablando de gigantes como Sanyo, Volvo o IBM.

 

 

Cuando la calidad y el precio van de la mano

 

Se puede decir que los chinos han creado una especie de “imagen de producto” que transcurre por dos vías muy distintas.

Una de las razones del éxito creciente de China: su inversión en I+D

Una de las razones del éxito creciente de China: su inversión en I+D

 

Por una parte está el artículo que proviene de las tiendas antiguamente llamadas “de todo a cien”. Es un tanto políticamente incorrecto ponerlo en negro sobre blanco, pero por otra parte no aseguro nada que no se sepa bien. Hablo de las tiendas que hoy en día todos llamamos “chinos”, en las que podemos encontrar multitud de productos de dudosa calidad y a muy bajo coste.

 

La otra vía es la de los artículos competitivos en mercados más cualificados, hasta no hace mucho dirigidos a un consumidor nacional y posteriormente a la región circundante, como la India o el Sudeste Asiático. Pero la industrialización de estos países, especialmente fuerte en el caso del gigante indio y muy palpable en sectores como la automoción, ha hecho que desde hace años los chinos entren en una carrera por producir más y, sobre todo, mejor. Tanto es así que, más allá de las webs de ventas de los fabricantes o tiendas de comercialización por Internet, existen sitios directamente enfocados a la venta de productos chinos, sin especificar. Simplemente hablo de webs en los que se ofrece todo tipo de productos con un marchamo tan concreto como amplio, que cada vez da mayor confianza: Made in China.

 

Ahora uno de los retos del gigante asiátic es desvincularse de otra idea que no les beneficia mucho: su país como el mayor origen de las falsificaciones.

 

Haier. Como he dicho antes, ningún otro fabricante en el mundo la supera en ventas. Parece un buen retrato de su trayectoria su relativa novedad, ya que tiene poco más de treinta años de vida, en contraste con casas que tienen dos siglos, como Siemens o Bosch. Gran “culpa” de su rápido crecimiento la tiene su continua inversión en I+D. Aunque en España no tiene más allá de una pequeña delegación, en Francia, Italia y Alemania sí tienen laboratorios de I+D y fábricas, además de la sede europea.

 

A Haier la seguiría la enorme Midea, especializada en fabricar productos para marcas blancas. A su extenso catálogo de electrodomésticos de cocina se une su gran especialidad: los aparatos de aire acondicionado.

 

No todo es Todo a 100 a China

No todo es Todo a 100 a China

 

Low cost de electrodomésticos

 

Me gustaría remarcar con esta entrada un concepto tan claro como el de que la industria del electrodoméstico chino lleva años apostando por la tecnología competitiva y los estándares de calidad cada vez más elevados. Eso, no obstante, no significa que todo haya cambiado a mejor en el sector. Sigue existiendo un importante parqué de productos low cost, lógicamente no pueden desaparecer de la noche a la mañana. De hecho, no interesa que desaparezcan de la noche a la mañana, dado que dentro de su target se encuentra un importante fragmento de clase media de la población. Pero con low cost no nos debemos engañar. Por precios bajos no podemos exigir electrodomésticos de calidad.

 

Por último, leí en tiempos la valoración de un señor (me gustaría citar a su propietario, pero lamentablemente no lo recuerdo) que había sido largos años distribuidor en China. Él alababa la filosofía de trabajo oriental, y no encontraba la mala calidad generalizada que nosotros atribuimos a veces a sus producciones. Venía a decir que, dado que esa era la imagen que teníamos de su industria, eso era lo que le pedíamos. Productos por precios bajos. Y claro, partiendo de esas premisas es muy difícil encontrarnos con cosas de calidad.


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