Cocina con vitros programables

Cocina con vitros programables

Desde este Blog generalmente he tendido a defender la placa de inducción frente a la cocina de gas y las cocinas vitrocerámicas. En ese sentido sigo de acuerdo con lo que he dicho en los posts que he escrito al respecto: las placas de inducción son mejores puesto que son más rápidas, se pueden manejar de una forma más fácil y controlada y, a la larga, esto supone que ayudan a ahorrar en consumo.

Pero me comentó hace unos días un amigo, y tiene toda la razón, que me mostraba demasiado decantado de esa parte y que estaría bien que también diera una opción a las vitros. Él tiene una vitrocerámica desde hace unos cuatro años y le funciona a las mil maravillas. Está contento y, aunque ha leído las entradas sobre las placas de inducción y la idea le seduce, ahora no piensa en comprarse otra cosa. Básicamente, porque lo que tiene le funciona y le gusta. Y, es más, me dijo mi amigo que si en este mismo momento se rompiera su vitro y no se pudiera arreglar, no está seguro de que se dejara “tentar” por la placa de inducción. Al fin y al cabo, los modelos medios son mucho más caros que los modelos medios de las vitros, por no hablar del hecho de que tiene una buena batería de cocina y ni loco piensa en sustituirla por otra.

Así que ahora toca sacar a relucir lo mejor de las placas vitrocerámicas, que lo hay. Y no son pocas cosas.

 

Vitrocerámica con TouchSlide

Vitrocerámica con TouchSlide

 

La comodidad a tu alcance

De entrada tengo que decir que, pese a que las placas de inducción transmiten el calor de una forma mucho más rápida, precisamente por ello hay fabricantes que han intentado -y en parte logrado- mejorar esa función en las vitros para satisfacer al todavía importante porcentaje de usuarios que se sigue decantando por esta tipología de cocina. Y es que, aunque no tengan tantos programas inteligentes o funciones tan novedosas, no debemos olvidar que muchas de ellas cuentan con un temporizador que realiza una desconexión automática y apaga la placa una vez que ha transcurrido el tiempo que se haya seleccionado.

Lo que, de hecho, es una forma de programación. Basta con saber el tiempo e intensidad que hay que aplicar para cocinar el plato con el que queramos ponernos. Por otra parte y refiriéndonos a la usabilidad de estos aparatos, como en el caso de las placas de inducción, muchas tienen función touchSlider, gracias a la cual se manejan deslizando el dedo para buscar la intensidad.

Y como además de la comodidad la seguridad es, en mi opinión, el tema más importante, también hay que destacar que muchas de las vitrocerámicas que se pueden encontrar en el mercado disponen de mecanismos de bloqueo de seguridad cuya misión es evitar el encendido accidental.

Zona de cocción de vitrocerámica

Zona de cocción de vitrocerámica

 

Ningún recipiente te dará problemas

Una de las principales ventajas de las vitros, por no decir que sin duda es la más importante, es que resulta muy cómodo el hecho de no tener que cambiar de batería de cocina. Ya sabemos de otros posts que las placas de inducción funcionan con recipientes fabricados con materiales ferromagnéticos, pues por su mismo principio físico de transmisión del calor, no responden a otro tipo de material. En cambio, las zonas de calor de las cocinas vitrocerámicas son mucho más “sencillas” a la hora de transmitir calor, ya están fabricadas en un tipo de cristal cerámico que hará las veces de intermediario del calor entre el aparato y la olla o sartén de turno.

Este calor, bien empleado, puede utilizarse de manera residual para seguir calentando el recipiente con el que estemos cocinando. Esto se debe a que el calor permanecerá por un buen rato en la zona de cocción. Así que lo que puede ser considerado como un argumento de falta de seguridad de este electrodoméstico, puede ser defendido también como tesis a favor del ahorro -y de todas formas, insisto en lo que siempre defiendo, no es comparable al ahorro en consumo que se consigue con la inducción,  que es aproximadamente de un 30%-.

Pero es que una placa vitrocerámica, además de los típicos recipientes de acero inoxidable o aluminio, también es compatible con otros menos al uso, como son los de barro, por lo que en ese sentido el abanico de posibilidades se amplía sustancialmente. Además, las restricciones en la inducción no sólo se deben a lo estrictamente material, sino también a las formas, ya que para cocinar en éstas sólo sirven recipientes de formas gruesas, planas y lisas.

 


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