¿Adiós, Edesa?

¿Adiós, Edesa?

Hoy vamos a tocar un tema del que por lo general no solemos hablar en este Blog. Entre otras cosas porque no es que sea estrictamente práctico a la hora de decantarse por uno u otro electrodoméstico, que es de lo que al final me gusta hablar. Pero también porque yo no soy ningún experto en la materia empresarial, por lo que estos asuntos a veces me desbordan. Y especialmente cuando hablamos de conglomerados, inversiones millonarias, etc. Pero sobre todo porque son temas muy poco agradables: estamos hablando de los puestos de trabajo de cientos de personas, y pienso que para hablar de este tipo de cosas es preciso hacerlo con el máximo rigor.

Aunque también es cierto que esto es una realidad que no se puede soslayar en un blog que se dedica en exclusiva a los electrodomésticos. Así que demos un repaso a este asunto con esa importante prevención. Insisto: no soy ningún experto. Por ello, lo que haré será un pequeño resumen de los acontecimientos y, que a nadie le quepa la más mínima duda, con la mejor intención.

 

La crisis de Fagor

¡Ánimo, Edesa!

De entrada tenemos que decir que, cuando hablamos de Edesa, en realidad nos estamos refiriendo a Fagor. Fagor Electodomésticos se llama ahora Edesa Industrial. Este fabricante despertó las alarmas hace unos años (después de cifras muy negativas durante un largo período).

Después de varias vicisitudes, negociaciones de la cooperativa y ayudas públicas destinadas al sector, un grupo catalán, CNA, impulsó un proyecto empresarial en 2014 (Fagor Electrodomésticos, como tal, había cerrado en octubre de 2013 con más de 1000 millones de euros de deuda). No obstante esta importante ayuda no fue suficiente y a finales del año pasado casi la mitad de trabajadores tuvieron que ir, por desgracia, a la calle. Concretamente 143, quedando al pie de la planta 163.

Todo esto ha supuesto un viraje de actitud con el paso del tiempo. Mientras en el gobierno vasco y en las plantas de Basauri, Mondragón y Bergara la ayuda-compra del grupo catalán (que por cierto no es ningún novato en la materia, ya que también se dedica a la comercialización de marcas como Cata) se recibió con todo el entusiasmo del mundo, a lo largo de estos cuatro años esa alegría se fue enfriando mucho. Por decirlo de una manera sutil, ya que en la actualidad existe un verdadero enfrentamiento entre CNA, las instancias políticas en el País Vasco y los empleados. Hasta el punto de que desde el comité de empresa se les ha llegado a acusar de mala praxis empresarial.

Es decir, que la desesperación no ha terminado. Sobre todo porque la empresa sigue sin tener viabilidad y, lo que aún es peor, porque parecen verse los mismos pasos que llevaron al despido de casi la mitad de la plantilla. De fondo parece encontrarse uno de los problemas que siempre son habituales en este tipo de procesos: la falta de una inversión suficiente.

Y sin esa inversión, que por supuesto tiene que ser muy alta, las consecuencias son las más tristes. Y es que los trabajadores que quedaron después del ERE no pueden trabajar, ya que a día de hoy activar toda la producción es mucho más caro que mantenerla en punto muerto.

Pero claro, a la falta absoluta de actividad hay que sumar algo que no permanece “inactivo”. Como son las deudas con los bancos pero también con corporaciones no bancarias, que serían una especie de “delegaciones” de Fagor en forma de distintas cooperativas.

Ahora, la piedra de toque está en poder o bien desvincularse de CNA para que otro inversor desarrolle las inversiones necesarias u obtener de CNA dicha inversión. Lo cual, dicho sea de paso, parece a día de hoy misión imposible a ojos de los trabajadores.

No obstante, CNA Group sigue, a tenor de sus últimas declaraciones, en la línea de seguir apostando por seguir con las plantas abiertas en el País Vasco. Pese a lo cual, la incertidumbre sigue, por desgracia, en el punto más alto. 

 

Tenemos que seguir confiando en la buena calidad de los aparatos de Edesa

Liquidación de aparatos

Lógicamente, esta situación tiene un viso positivo (desde un punto de vista muy egoísta, eso sí) y es que la pérdida de confianza en la marca y en sus productos ha hecho que los precios desciendan de manera muy significativa. ¿También la calidad? Cuesta afirmarlo, aunque ya no aparecen en los rankings de mejores electrodomésticos como siguen apareciendo el resto de fabricantes. ¿Puede deberse a una pérdida general de confianza… quizá no del todo fundada? Pues tal vez.

De momento los precios bajos están ahí y la empresa sigue existiendo. No hay más que echar un vistazo a su web para comprobar que todo sigue como siempre. Esperemos que esa sea la dinámica y que dentro de unos meses pueda escribir un post hablando de buenas noticias al respecto. Desde aquí nos queda sólo una cosa: ¡desear muy buena suerte a todos los trabajadores de Fagor!


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